Trucos para que tu perro se lleve bien con tu bebé

 In Bravery, Perros

Una de las grandes preocupaciones de las personas que tienen perros y dentro de poco van a ser padres es si conseguirán que sus peludos se lleven bien con su recién nacido y si le costará adaptarse al nuevo miembro de la familia, por eso os dejamos una serie de trucos que podéis aplicar para que todo salga según os lo imagináis. Pueden convivir en perfecta armonía si encontramos la fórmula adecuada para conseguirlo.

Lo principal es evitar evitar que el perro asocie al niño negativamente, para ello es necesario que no se agobie ni se asuste y que con naturalidad entienda que al bebé hay que respetarlo, debe sentir que el niño no crea ningún conflicto entre ellos. Por nuestra parte debemos conocer a nuestro perro y saber cuándo está calmado y cuándo se siente amenazado, con su lenguaje corporal lo sabremos, si ladea la cabeza, se mueve despacio o se lame el hocico, está tranquilo. Si por el contrario está alterado, hay que separarlo del niño tranquilamente.

 

 

Cada uno tiene que acabar respetando el espacio del otro, el niño no tiene que pensar que está por encima o que lo domina. La realidad es que normalmente los perros no suelen tener problemas con los niños, lo que puede pasar en algunos casos es que los conflictos que surjan vengan de problemas de conducta que no han sido resueltos en el pasado y salgan a flote cuando el niño llegue a casa.  Es habitual que estos miedos nazcan del desconocimiento y de la desconfianza hacia lo nuevo y esto provoque una asociación negativa.

Hay que hacer un trabajo previo, es decir, durante el embarazo tendremos ir preparando al perro para enfrentarse a las situaciones que se irá encontrando, espacios vetados en casa, más momentos que tendrá que pasar solo, cambios de rutina, hay que ir trabajando su independencia con calma, premiandolo de forma natural para que aprenda a estar solo, a no excitarse excesivamente, o no saltar (se consigue llevando cosas en brazos y agachándose para que las huela).

 

 

Por otra parte, si el recién nacido llora mucho y los padres se ponen nerviosos, el perro lo notará, debe también habituarse al olor de la ropa del bebé y los objetos nuevos. Durante el primer año no debería producirse ningún conflicto, pues el niño está en su cuna o en brazos y el perro se acostumbra poco a poco creando asociaciones calmadas, es importante permitir que participe, que observe y que acompañe. En el momento que el bebé empiece a gatear la normal número uno será la supervisión constante.  

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